Subasta Bidspirit | Escuela colonial. Siglo XVIII.


Escuela colonial. Siglo XVIII. - ”Verdadero retrato de Nuestra Señora de Valvanera” Óleo sobre tela. 142 x 106 cm. La iconografía, parte del grabado anónimo dedicado al capitán general de Mar y Tierra Iñigo de la Cruz Manrique de Lara Ramírez de Arellano (1673-1733). En él, se observan los ropajes de la Virgen, la posición del árbol, el cofre en primer plano y el águila del trono, entre otros detalles. Delante de un gran tronco de árbol, reposa entronizada la Virgen de la Valvanera —patrona de La Rioja— muy ricamente ataviada, con el Niño en sus rodillas y un fruto y una flor en su mano izquierda, alrededor, revolotean las abejas, símbolo iconográfico. Según narra la leyenda, la imagen de la Virgen de la Valvanera, que había sido tallada por San Lucas y traída a España por los discípulos de San Pedro, fue descubierta por un bandido arrepentido convertido en ermitaño llamado Nuño Oñez, que tras la aparición en su cueva de las montañas de la Rioja de un ángel indicándole el camino, no dudó en emprender el viaje. A disposición de ayudarle se encontraba Domingo, un sacerdote del pueblo segoviano de Brieva, y su búsqueda terminaría exitosamente en un hueco de un enorme roble señalado por un panel de abejas y una fuente que nacía de sus raíces; tres elementos que identifican actualmente a la patrona de La Rioja. Los estudiosos de este milagro los relacionaron posteriormente con la iconografía del Paraíso, identificando al árbol, fuente de la gracia, con Cristo, a la colmena de abejas con la comunidad de fieles y a las flores y pájaros de colores brillantes con el Paraíso. Al recuperar la imagen de la Virgen, la pareja formada por Nuño y Domingo la trasladó a la ermita del Santo Cristo, primer lugar donde fue venerada y donde la llegaron a custodiar más de cien ermitaños. No quedan claras, en la leyenda riojana, las razones de la conversión del montenegrino Nuño Oñez, atribuida a la piedad mostrada por un trabajador al que Nuño se disponía a emboscar, como sugiere la curadora Ronda Kasl en su descripción de la pieza “Verdadero retrato de nuestra Señora de Valvanera” (1770-1780), de la colección del Metropolitan Museum. También se cuenta que el arrepentimiento fue propiciado por la muerte accidental de su hijo en el intento de conseguir agua de la salida de la cueva junto al río Najerilla (cerca de Anguiano, La Rioja), donde padre e hijo vivían. Nuestra pintura puede relacionarse con la pintura similar de la Virgen de Valvanera que preside el retablo mayor de la Catedral de San Marón, actualmente iglesia maronita de rito siríaco-arameo, pero que hasta 1922, fue parroquia de Nuestra Señora de la Valvanera y, con anterioridad, ”Combento de Balvanera”. El Museo Franz Mayer, conserva en su colección una pintura de Juan Correa representando la Virgen de la Valvanera, fechada ca. 1665, que iconográficamente es muy cercana a la nuestra. Así mismo, el Metropolitan Museum de Nueva York, conserva otra versión por un artista anónimo cuzqueño, datado ca. 1770-1780, y procedente de la donación James Kung Wei Li, en memoria del embajador Ambassador y Mme Ti-Tsun Li, de la República de China en 2018.