Subasta Bidspirit | Atribuido a Pedro Laboira (Sanlúcar


Atribuido a Pedro Laboira (Sanlúcar de Barrameda, circa 1700 - 1770) - ”San Francisco de Borja como Duque de Gandía” Gran escultura en madera tallada, dorada y policromada. Mediados del siglo XVIII. Magnífico retrato de San Francisco de Borja, representado como Duque de Gandía, antes de abandonar la vida en la Corte para entrar a formar parte de la Compañía de Jesús. Retratado como noble, portando gola y vistiendo una imponente y lujosa coraza plateada con decoración estofada en oro, ornada en la parte inferior por dos medallones en los que se muestran dos perfiles, uno femenino y otro masculino con corona de laurel. Bajo la coraza asoma una corta túnica, cubre sus piernas por unas mallas y calza botas altas. Por encima una gran capa dorada cubre sus espaldas hasta el suelo, mientras por delante llega hasta los antebrazos, abriendo en el pecho, gracias a una única abotonadura en el cuello. Es esta capa un elemento indispensable en el equilibrio de esta escultura y demuestra un dominio propio de un gran maestro. Logra recrear el grueso y noble tejido del que está hecha la capa gracias a los pliegues que se van formando a medida que cae y que construyen un entorno realista y de gran empaque digno del personaje retratado. Además, hay que destacar la importancia de esta escultura, pues, aunque en otra etapa de su vida, San Francisco de Borja fuera un religioso, en este caso se trata de una imagen civil. El magnífico modelado del rostro del Duque, reconocible, su expresión, la delicada y elegante postura tanto de sus manos maravillosamente talladas o de sus pies, en un gesto característico de Pedro Laboria, de adelantar un pie, manteniendo el otro detrás, como en un elegante paso de ballet, son elementos que nos llevan a centrar la autoría de esta pieza en tan gran escultor. Hijo de Juan de Borja y Enríquez de Luna, III duque de Gandía, y de Juana de Aragón y Gurrea, los Borja fueron una de las familias más importantes de Valencia. Francisco de Borja fue III General de la Compañía de Jesús, IV duque de Gandía, I marqués de Lombay, Grande de España y Virrey de Cataluña. En 1554 se convirtió en el comisario general de los jesuitas en España y, en 1565, a la muerte del Padre Laínez, Padre General de toda la orden. Se dedicó a la predicación y obedeció a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, quien lo nombró más tarde Comisario de España en las Indias. Pedro Laboria, formado probablemente en algun taller sevillano, llega a América en 1738 y se instala Santa Fe de Bogotá, donde contribuyó a aumentar la influencia de la escultura andaluza en el Virreinato de Nueva Granada, llegando a ser uno de los principales escultores de la época colonial. Contribuye a sustentar nuestra opinión de la autoría de Laboria de esta escultura, el hecho de la gran relación que unía al escultor con el mundo de los jesuitas. Es por recomendación de los jesuitas de Sanlúcar por la que entra al servicio de los jesuitas bogotanos. Gracias a las obras artísticas que realiza para la Compañía de Jesús, que se encuentra en ese momento renovando el templo de San Ignacio, se convierte Laboria en uno de las más grandes exponentes de la escultura de Nueva Granada. Una de sus obras cumbre, precisamente para dicho templo, será el éxtasis de san Ignacio, fechado en 1749. La representación de santos jesuitas será una constante en su vida artística, entre otras, talla Laboria para esta misma iglesia de San Ignacio un San Francisco de Borja, un San Francisco Javier moribundo y dos tallas de San Ignacio de Loyola. En el Palau Ducal de los Borja en Gandía, se conservan pinturas de diferentes momentos de la vida de San Francsico como Duque de Borja, en las que se le representa, como noble, en modo muy semejante a nuestra escultura. 171 x 100 x 70 cm.