Subasta Bidspirit | Escuela mejicana. Siglo XIX. Período
Escuela mejicana. Siglo XIX. Período 1846 a 1864. - Interesante emplumado representando el emblema del escudo de Méjico, que junto con la bandera y el Himno Nacional, es uno de los tres símbolos patrios establecidos por la ley. Interesante, pues se trata de una obra realizada una vez alcanzada la Independencia de España, declarada 27 de septiembre de 1821. Representa un águila con una serpiente, posada sobre un cactus, bajo el que se muestra la bandera de México. Dicho escudo sufrió ligeras modificaciones, el diseño del que nos ocupa cubre los años en los que regresan los federalistas y cambian de nuevo el águila, de 1846 a 1864. 28 x 21,5 cm. A su llegada a México, los españoles quedaron impresionados de la importancia que daban las personas al uso de las plumas. Hernán Cortés, ya en 1519, envió a España, abanicos, cascos emplumados y escudos. En 1524 se envió como regalo para Carlos V una obra de arte realizada con la técnica de la plumaria, y más tarde, en 1527, Cortés envió treinta y ocho piezas de arte plumario a Asia. La evangelización modificó la temática, y los amantecas comenzaron a crear imágenes religiosas mediante esta bella técnica, la mayor parte, fueron enviadas a Europa y Asia. Varios ejemplares fueron destinados a diversos papas en Roma, quienes a su vez los regalaron entre la nobleza. Ese el motivo por el que algunas obras se encuentran en importantes museos europeos. Una de las piezas más antiguas de arte plumario con temática cristiana es la “Misa de San Gregorio, ” realizada en 1539 como regalo para el Papa Pablo II, conservada en el Musée des Jacobins de Auch, Francia. Otra obra importante, realizada por Juan Correa en el siglo XIX, “San Lucas pintando a la Virgen”, se encuentra en el Musée de l’Homme de París. Además otros pocos más ejemplos se conservan, destacando los del Arzobispado de Puebla, el Museo Franz Mayer, el Museo de América de Madrid, el Museo de Tepotzotlán, el Kunsthistorisches Museum de Vienna, o el Museo Nacional de Colombia en Bogotá. El Museo de América de Madrid, conserva en sus colecciones, trece ejemplos de este maravilloso arte plumario. Para destacar la simbología y lo que representaba, nada mejor que citar su aportación a las fichas técnicas de algunas de sus piezas, en las indican: “Las plumas en el mundo prehispánico estaban directamente vinculadas con la simbología sagrada y con el prestigio de quienes tenían derecho a lucirlas. Quetzalcóatl, el gran dios civilizador de la cultura náhuatl, fue el mítico maestro de los amantecas, los artistas que se agrupaban sobre todo en el barrio de Amantla en México-Tenochtitlán y que trabajaban con una gran variedad de plumas preciosas. La comprensión de que la pluma era un elemento de fuerte contenido simbólico-religioso, impulsó a los misioneros españoles a incorporar a los expertos amantecas a las escuelas conventuales, en las que junto a los tlacuilos, que aprendían a interpretar las representaciones visuales europeas, elaboraban sutiles vestimentas para los sacerdotes de la nueva religión, enriquecieron numerosos objetos litúrgicos y de devoción con la inclusión de la pluma, e iniciaron la producción de cuadros de pequeñas dimensiones, en los que incorporaron las narraciones de la historia sagrada que les transmitían los frailes a través de las láminas y las pinturas que seleccionaban como modelos”. Bibliografía de referencia: Alessandra Russo, Gerhard Wolf y Diana Fane, ”Images Take Flight. Feather Art in Mexico and Europe. 1400 - 1700”. Hirmer, Múnich, 2015.